Tailandia es un destino elegido por muchos turistas para obtener tratamientos médicos comparativamente baratos en relación a su país de origen (especialmente dentales) y por sus leyes laxas en la práctica de la medicina.
Esta turista sufría una enfermedad autoinmune que estaba destruyendo sus riñones. Acudió a Tailandia para que le aplicasen un tratamiento experimental -no había sido probado en humanos- mediante la inserción de células madre de su propia médula ósea en los riñones. A los 3 meses necesitaba diálisis y a los 2 años murió. En la autopsia se observó que en los puntos en donde fueron insertadas las células se había creado "una enmarañada mezcla de vasos sanguíneos y células de la médula ósea".
Fuente: LinuxParty
